Me pasa con frecuencia cuando debo sentarme a “producir
intelectualmente”. Puedo apartar un momento para tener total concentración sin
interrupciones, un fondo musical que me mantenga alerta y estar consciente de
que debo aprovechar ese momento al máximo… para sentarme en blanco frente al
monitor (y procrastinar sin rumbo).
Me preguntaba por qué a veces uno se
encuentra tan perfectamente dispuesto a trabajar y logras mantenerte
concentrado en lo que estás haciendo durante ¡Tres o cuatro horas sin darte
cuenta…!, cuando otras veces estás descansado y concentrado… y sólo tienes un
gramo de atención para revisar Twitter o las noticias (que ya habías revisado
hace dos horas).
Un día, a punto de quedarme dormido en
una power nap, se me ocurrió la solución: la disposición al trabajo depende de
qué tan sintonizado esté tu cerebro en lo que debes hacer en ese momento. Y lo
que debes hacer siempre cambia.
Déjame ilustrarlo con
una analogía. Mis gustos musicales son bastante variados; aunque me pueden
gustar a partes iguales las canciones de Ozzy Osbourne, la destreza vocal de
Fiona Apple o los chispazos eléctricos de Daft Punk, sería ilógico tratar de
escucharlos a la vez; y no me refiero tener un playlist que haga sonrojar a
Star-Lord, canción tras canción; me refiero, literalmente, a escucharlos al mismo tiempo.
Eso que acabas de
escuchar era “Mr. Tinkertrain” de Ozzy Osbourne, “Criminal” de la Apple y “One
More Time” de los electrónicos, al mismo tiempo. ¿Qué te pareció? de seguro tan
espantoso como a mí, aunque las tres se cuenten entre las canciones que puedo
escuchar incansablemente. Es obvio que la única manera de disfrutarlas es
separándolas, ¿No te parece? pues algo así pasa con nuestro cerebro a la hora
de crear.
Cuando
he tenido un bloqueo mental digno del imperio romano, es porque no me he dado
la tarea de definir qué es lo que voy a hacer antes de sentarme a trabajar; me
he engañado diciéndome “Voy a ponerme a escribir un
artículo, eso es…”, pero no pasa nada. El problema es que la
producción intelectual viene dada por tres fases que debemos separar conscientemente:
–
Primero, saber qué es lo que tenemos que hacer.
En este caso, “Escribir un artículo” es una idea demasiado general; lo primero
que debería hacer es investigar
sobre el tema que voy a escribir, y antes de eso tendría
que definir el tema en sí.
Esto de por sí son tres procesos distintos, y aún no
comienzo a teclear ni la
primera palabra.
[Tweet “La producción
intelectual viene dada por tres fases que debemos separar conscientemente.”]
Justo
después de precisar el qué, vendría el por qué; por ejemplo, es necesario acompañar el
artículo de una imagen atractiva, pues eso lo hace más fácil de reconocer en
caso de alguien quiera leerlo más de una vez. Así, escoger la imagen es una
tarea más.
–
Segundo, hay que precisar el cómo va a llevarse a cabo cada tarea. Para escoger
temas me suscribo a revistas científicas (de tal manera que tengo un torrente
permanente de temas acompañados de sus investigaciones en el mismo sitio), y
con respecto a las imágenes trato de buscar bancos de imágenes que me permitan
buscar conceptos abstractos eficientemente.
Lo
importante es que concentrarse en el cómo se llevan a cabo las tareas te
permite construir un procedimiento para facilitarla en el futuro; así, cada vez
que la repitas buscarás hacerla más eficiente. Por ejemplo, me cansé de tener
que buscar los enlaces a mis cursos cada vez que iba a usarlos, así que usé un
acortador de enlaces (bit.ly) para ponerles un nombre corto fácil de recordar
(por ejemplo, cuando le refería a alguien mi libro Lenguaje Corporal en 40 Días, le enviaba el enlace
bit.ly/lc40d. Más
rápido, imposible.
–
El último paso es el trabajo en sí: escribir, en este caso. Después de
estar bien empapado en el tema e incluso tener la idea para la imagen, viene el
momento de vaciar las letras en el artículo.
Así,
“Sintonizando” tu cerebro en cada aspecto de nuestra producción
intelectual, por separado (Definir qué hacer, decidir cómo hacerlo… y hacerlo),
te ayudará a acometer tareas más complejas, aún cuando estemos cansados.
¡Inténtalo y me cuentas!
Algunas fuentes confiables:
- html.rincondelvago.com/el-lenguaje-corporal.html
- lenguajecorporal.org/


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