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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Cómo sintonizar tu cerebro para la producción intelectual

Me pasa con frecuencia cuando debo sentarme a “producir intelectualmente”. Puedo apartar un momento para tener total concentración sin interrupciones, un fondo musical que me mantenga alerta y estar consciente de que debo aprovechar ese momento al máximo… para sentarme en blanco frente al monitor (y procrastinar sin rumbo).
Me preguntaba por qué a veces uno se encuentra tan perfectamente dispuesto a trabajar y logras mantenerte concentrado en lo que estás haciendo durante ¡Tres o cuatro horas sin darte cuenta…!, cuando otras veces estás descansado y concentrado… y sólo tienes un gramo de atención para revisar Twitter o las noticias (que ya habías revisado hace dos horas).
Un día, a punto de quedarme dormido en una power nap, se me ocurrió la solución: la disposición al trabajo depende de qué tan sintonizado esté tu cerebro en lo que debes hacer en ese momento. Y lo que debes hacer siempre cambia.
Déjame ilustrarlo con una analogía. Mis gustos musicales son bastante variados; aunque me pueden gustar a partes iguales las canciones de Ozzy Osbourne, la destreza vocal de Fiona Apple o los chispazos eléctricos de Daft Punk, sería ilógico tratar de escucharlos a la vez; y no me refiero tener un playlist que haga sonrojar a Star-Lord, canción tras canción; me refiero, literalmente, a escucharlos al mismo tiempo.
Eso que acabas de escuchar era “Mr. Tinkertrain” de Ozzy Osbourne, “Criminal” de la Apple y “One More Time” de los electrónicos, al mismo tiempo. ¿Qué te pareció? de seguro tan espantoso como a mí, aunque las tres se cuenten entre las canciones que puedo escuchar incansablemente. Es obvio que la única manera de disfrutarlas es separándolas, ¿No te parece? pues algo así pasa con nuestro cerebro a la hora de crear.
Cuando he tenido un bloqueo mental digno del imperio romano, es porque no me he dado la tarea de definir qué es lo que voy a hacer antes de sentarme a trabajar; me he engañado diciéndome “Voy a ponerme a escribir un artículo, eso es…”, pero no pasa nada. El problema es que la producción intelectual viene dada por tres fases que debemos separar conscientemente:
– Primero, saber qué es lo que tenemos que hacer. En este caso, “Escribir un artículo” es una idea demasiado general; lo primero que debería hacer es investigar sobre el tema que voy a escribir, y antes de eso tendría que definir el tema en sí. Esto de por sí son tres procesos distintos, y aún no
comienzo a teclear ni la primera palabra.
[Tweet “La producción intelectual viene dada por tres fases que debemos separar conscientemente.”]
Justo después de precisar el qué, vendría el por qué; por ejemplo, es necesario acompañar el artículo de una imagen atractiva, pues eso lo hace más fácil de reconocer en caso de alguien quiera leerlo más de una vez. Así, escoger la imagen es una tarea más.
– Segundo, hay que precisar el cómo va a llevarse a cabo cada tarea. Para escoger temas me suscribo a revistas científicas (de tal manera que tengo un torrente permanente de temas acompañados de sus investigaciones en el mismo sitio), y con respecto a las imágenes trato de buscar bancos de imágenes que me permitan buscar conceptos abstractos eficientemente.
Lo importante es que concentrarse en el cómo se llevan a cabo las tareas te permite construir un procedimiento para facilitarla en el futuro; así, cada vez que la repitas buscarás hacerla más eficiente. Por ejemplo, me cansé de tener que buscar los enlaces a mis cursos cada vez que iba a usarlos, así que usé un acortador de enlaces (bit.ly) para ponerles un nombre corto fácil de recordar (por ejemplo, cuando le refería a alguien mi libro Lenguaje Corporal en 40 Días, le enviaba el enlace bit.ly/lc40d. Más rápido, imposible.
– El último paso es el trabajo en sí: escribir, en este caso. Después de estar bien empapado en el tema e incluso tener la idea para la imagen, viene el momento de vaciar las letras en el artículo.

Así, “Sintonizando” tu cerebro en cada aspecto de nuestra producción intelectual, por separado (Definir qué hacer, decidir cómo hacerlo… y hacerlo), te ayudará a acometer tareas más complejas, aún cuando estemos cansados. ¡Inténtalo y me cuentas!

Algunas fuentes confiables:

  • html.rincondelvago.com/el-lenguaje-corporal.html
  • lenguajecorporal.org/

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